viernes, 18 de julio de 2014
La información, un gran tesoro
La información es el principal recurso que tenemos a la hora de tomar decisiones. Desde que desarrollamos la capacidad cerebral para añadir esta nueva variable a la ecuación, junto al instinto, la genética, el aprendizaje, etc., ésta ha crecido en importancia hasta convertirse en la característica que mejor nos define. Somos información. Desprendemos información. Consumimos información.
Además, hemos añadido otro factor como catalizador del aumento de su importancia, la tecnología. Vivimos rodeados de ella, en un entorno cada vez mas eficaz en absorber y almacenar esa estela de información que vamos dejando en nuestro propio viaje por la vida.
Pero el ser humano no es el único productor de información. Nuestra interacción con el mundo genera aun mas y el propio mundo, cada uno de sus ecosistemas, mas aun. Es infinita.
Pero esa ingente cantidad de información sería inútil sin su análisis y conclusiones, sin que podamos obtener de ella el conocimiento de nosotros mismos y de nuestro entorno, de sus relaciones y dependencias, de manera que "sirva de algo". Ese es ahora el reto.
La tecnología, nuestros nuevos hábitos sociales, los aparatos de nuestro entorno, nuestras aficiones y enfermedades, todo ello genera información, demasiada para los actuales métodos y aparatos de procesamiento. Ayer eran megabytes, después terabytes , hoy petabytes, cientos, miles de petabytes. Los científicos encuentras limitaciones para analizar la creciente cantidad de datos que generan sus investigaciones. Los resultados de esos mega procesos podrían salvar muchas vidas.
Sin embargo, también nos embarga cierto desasosiego cuando somos consciente de todo lo que algunos saben de nosotros y, de vez en cuando, tomamos medidas ridículas para intentar limitar nuestra exposición a los ojos del mundo. Nos sentimos observados y espiados por estados o corporaciones que no parecen tener como objetivo el bienestar de los ciudadanos, en muchas ocasiones con pruebas concluyentes.
Es un tema complejo que no debería seguir creciendo sin una regulación que garantice nuestros derechos individuales y colectivos, sin coartar su desarrollo pero sobretodo, necesita de mucha transparencia. Transparencia en la recolección de esos datos, en los métodos que se emplean, en su procesamiento, en el destino de sus conclusiones y en los actores que intervengan en todo su manejo. Solo así seguirá siendo la principal herramienta del desarrollo humano y no en el artífice de su esclavitud.
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